En plena globalización, en pleno auge del posmodernismo, es imposible querer hablar de la familia integrada por un papá, una mamá y sus hijos, mentes anquilosadas se oponen a la construcción de familias diversas que surgen en la era del posmodernismo, esas mismas mentes que están en contra de la legalización de la droga, o que siguen creyendo que su Iglesia es la única que salva, o que existe el Cielo y el Infierno, mentes retrógradas y cerradas a la realidad; con eso no quiero dar pie a lo que se denomina “permisividad” tampoco quiero extremos, no me cataloguen como fundamentalista, lo único que quiero compartir es lo siguiente: Estela Leñero Franco nos describe una puesta en escena, sobra la obra de teatro titulada: “Se busca familia” en donde una niña de padres divorciados busca la familia que se le ha enseñado, es decir, el papá , la mamá y los hijos, obviamente no los encuentra, pero lo que si encuentra es una comunidad de vecinos con personajes arquetípicos. Lo básico en la crítica que hace Estela Leñero es que la “Obra cuestiona la visión convencional sobre la familia y que se ha querido imponer como ejemplo a seguir”, es una realidad que la familia ya no existe como pudo llegar a existir hace 50 años, por cierto ¿cómo es que se mantenía unido el matrimonio? La conclusión a la que se ha llegado es que uno de los dos asumía el rol de sumiso y el otro de autoridad, es decir, donde manda uno todo va bien y ¿qué es lo que vemos ahora en los matrimonios modernos? La mujer exige sus derechos, y no se somete, ya opina, y las consecuencias son: el divorcio. Moraleja, si quieres un matrimonio duradero, tú o tu pareja tienen que ceder, que uno mande y que el otro obedezca, ese es el amor vivido en pleno siglo XXI, el amor creado por el posmodernismo, matrimonios hechos en microondas, no duraderos.
Entonces ¿qué es lo que tenemos? familias que los conservadores denominan “desintegradas”; ya debemos de quitar ese mote, ya no existe la familia como se nos enseñó de pequeños, ahora la familia la compone la madre y sus hijos o el padre y sus hijos o el abuelo, la abuela y sus nietos o la madre soltera, o más aun ella y ella casadas o él y el. Es imposible detener la evolución (o involución como bien dijera Gloria Jaramillo, reportera de Monclova) es un derrotero que ha tomado la humanidad que no tiene boleto de regreso, ¿hacia donde vamos? A la deriva, en una pendiente, estamos a un solo paso de caer, pero no nos alarmemos, la historia de la humanidad es cíclica, es “el eterno retorno”, es el mito de Sísifo, por eso, ya no es posible diagnosticar en base a una familia desintegrada ¿existe la familia integrada? Ya no es justificación ni explicación hablar de la conducta indeseable del chamaco por la causa de una familia desintegrada, es como hablar de un niño hiperactivo, ya no existe ese diagnóstico, ahora todos los niños nacen hiperactivos, como bien lo dijera el Padre “Gofo” cuando bautizo a mi primer hijo: “pídanle a Dios que les de pilas” y es cierto, los niños hijos del posmodernismo nacen con una sobre estimulación; y cómo no si nacen y a un lado de la cuna está la televisión, (la Eterna Nana del Posmodernismo) al otro lado la computadora, en frente la radio, sale y lo llevan al cine, música, ruido, dispersión estridentismo, son los estímulos que se topa a su paso, es imposible pues hablar de hiperactividad como diagnóstico en pleno año 2009.
Se trata pues de desmitificar lo que nos presentan como la única realidad deseable, existen otras, existen otras realidades posibles, y solo haciendo consciencia de nuestro ser, de nuestro contexto, de nuestra propia Finitud, del “Espíritu de la Época” sabremos instaurar un Mundo un poco más sano, más bienaventurado.

