Este video me lo encontré en http://escaquearse.blogspot.com un blog muy bueno y en constante actualización. 64 segundos de risa garantizada. “dont worry be happy”; es la opinión de cuatro bebés respecto a la situación actual de México y el Mundo.
¿En qué momento perdimos la esencia de la vida? ¿en qué momento dejamos de disfrutar la existencia? veo a las chicas que les gusta estar en un partido político (PRD) intentando dejar fuera a “Juanito” todas ellas con el rostro muy serio, desencajado, como si la vida se les fuera en ello.
Creo que hemos perdido el rumbo, y estos cuatro chavales del video nos lo recuerdan, la Vida, la Existencia es una oportunidad de ser feliz, aunque esta palabra está demasiado trillada, o escribamos mejor vivir sin neurosis, la vida es tan efímera, en cualquier momento cerramos los ojos y dejamos de existir, como dijera el poeta coahuilense Manuel Acuña: “Y en medio de esos cambios interiores tu cráneo, lleno de una nueva vida en vez de pensamientos dará flores.
Muy diferente sería nuestra vida si desde pequeños nos comentaran que somos finitos, que un día habremos de morir, que hay que disfrutar cada día que estamos, un poco de Tanatología no nos vendría mal, sabernos finitos para experimentar este viaje con mayor pasión, con más garra y menos ideas irracionales, con mayor actitud y menor frustración.
Estar conscientes de que el Amor es lo único que nos salvará ¿de qué? de una vida sin sentido; pero saber que el Amor, como dijera Erich Fromm, el Amor es una disciplina, es un Arte, valores que el posmodernismo no los lleva prefigurados, vivimos en la cultura del menor esfuerzo, eso nos lleva a no valorar lo que somos, a no valorar a las personas que nos rodean y hacen de nuestra vida una estancia más placentera, siempre estamos deseosos de algo más, de algo que llene nuestro hueco, el vacío existencial, que día a día se hace más grande, el saber que el ideal del Yo no es compatible con lo que te propone el Mercado, me dice mi hijo de tres años, casi cuatro “ya se que quiero ser de grande, quiero ser Bombero” y tú –me pregunta- “a pues yo quiero ser jugador de futbol americano- le contesto.
Se que mi hijo va a crecer, y su sueño de ser bombero o de seguir siendo Spider-man algún día se va a difuminar, se va a dar cuenta de que ser idealista no lo va a llevar a nada productivo, porque va en contra de los valores del posmodernismo, como el consumismo, el hedonismo, el materialismo, el individualismo, y allí, precisamente allí está el origen de la frustración de nuestra Sociedad contemporánea; ante la discrepancia o el abismo tan grande que existe entre lo que somos y lo que se nos obliga ser (o más bien tener).
Son puntos a reflexionar, ¿remar contra la corriente? es una tarea titánica, de entrada se visualiza una tarea imposible, un encuentro en donde sabemos de antemano que se perderá, pero aún así aquí estamos, aquí seguimos, viviendo, existiendo, muchas de las veces sobreviviendo, arrastrando la cobija ¿hasta cuando? la eterna representación de la puesta en escena “Esperando a Godot” de Samuel Beckett.
Y nosotros ¿qué esperamos como humanidad?
Seguimos creyendo en un ser externo a nosotros que guía nuestra vida, o en un ser maligno que nos pone tentaciones y cuando nos va mal es que metió su cola, hasta cuando vamos a hacernos responsables de nuestro destino, un destino manifiesto, muchas de las veces cruel por nuestra misma decisión, ¿qué culpa tenemos nosotros por las ambiciones de los Países poderosos que hacen que la vida de un ser humano sea tan contingente e innecesaria? Es una burla la guerra y sus consecuencias, la falta de amor en la familia, la desintegración, la falta de compromiso con el otro, con el no-yo, la incongruencia entre la palabra y el acto.
Lo bueno es que existen estos chavales, inquietos, llenos de vida, los del video, u otros niños, mis hijos, los tuyos, que viven bajo su propia realidad, su propia concepción del mundo, con sus prioridades más sinceras, sin falsedades, sin andar ocultando sus emociones, se presentan tal cual son. Habrá que replantearnos la vida misa, vivimos muy apurados, y ya cuando queremos voltear a ver si ha valido la pena, como dijera Martin Heidegger, ya va a ser muy tarde, demasiado tarde.


Para comprender el puesto del Hombre en la Naturaleza desde la filogenética me remonto a cuatro autores básicos dentro de mi concepción de la esencia del Ser Humano: Desmond Morris (El Mono Desnudo), Konrad Lorenz (Fundamentos de la etología, La decadencia del Hombre) Carl Sagan (Los Dragones del Edén) e Igor Caruso (La personalización: Biología y Sociedad).





El cinco de abril de 2009 el psicólogo Carlos Gutiérrez Montenegro escribió en su columna para Zócalo Saltillo un ensayo titulado “¿Sabe Usted dónde está el infierno”? , su artículo recibió dos muy buenos cometarios (









El día de hoy, 8 de junio de 2009 en mi ciudad Monclova Coahuila hace un calor, como dicen los antigüillos, de los “mil demonios”; por lo regular leo el periódico para estar enterado del acontecer local, nacional y si se puede el internacional, pero ahora por el calor no me quise bajar del carro para adquirirlo. Estando en la Secundara un Profesor me manda a dos alumnos, Carlos y Daniel, el motivo: pleito dentro del salón de clases; cuando les estaba preguntado sus generales y el motivo del porqué acuden conmigo (ya que yo fungo como el Psicólogo del Departamento de Orientación Vocacional) ellos me dicen que se estaban peleando en el salón de clases; a mi mente vino un “flashback”, me hizo recordar la primera vez que mandaron llamar a mi papá, que inconsciente de mi parte, mira que interrumpir la jornada laboral de mi padre para que acudiera a la Secundaria, un citatorio me dieron porque me estaba peleando, pero lo peor de todo es que cuando me preguntaron el motivo del citatorio, mentí, dije que el otro compañero fue el que me había buscado pleito, Chapa era su apellido y solamente con verlo uno sabría que estaba yo mintiendo, ya que Chapa era un adolescente muy tranquilo. Esa fue la primer mentira que recuerdo haberle hecho a mi padre y ahora, 18 años después, este par de adolescentes me han hecho recordar aquel trago amargo, solo recordar la escena en donde se descubría mi mentira me hace sentirme mal, cuando la prefecta le explicó a mi papá y él tenía otra versión, sentí lo que algunos mortales llaman “haber desilusionado a sus seres queridos”, méndigos huercos, pá que se andan peleando, hacen a uno recordar cosas de las que no quisiera ni recordar.







